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Tu jardín ecológico en casa    

2. Efecto botijo.

La Cannalita es un sustrato que presenta una gran porosidad (50%), y un color muy claro. Gracias a lo cual, favorece el llamado efecto botijo cuando lo utilizamos para formar una maceta o crear una cubierta.

Este efecto provoca que en el interior de la maceta, donde descansan las raíces, se alcancen unas temperaturas inferiores a las soportadas en el exterior de la misma. Es decir, debido a la alta porosidad del sustrato, parte del agua contenida en el interior de la maceta puede salir al exterior (efecto de sudado o rezumado), para finalmente evaporarse. Este proceso a su vez, provoca que el seno de la maceta comience a enfriarse, lo que se conoce como refrigeración por evaporación.

La dinámica del proceso es muy sencilla. Para que el agua se evapore, se necesita energía térmica (calor) que la transforme del estado líquido al estado gaseoso. Pues bien, esa energía puede tomarla del sistema externo (entorno de la maceta), o del sistema interno, en el que se encuentra contenida. En este último caso, la cesión de energía por parte del sistema interno, provoca la disminución de temperatura del mismo,

Esta sería la clave para el buen funcionamiento del efecto en cuestión. Parte del agua se evapora gracias a la energía que le roba a la maceta, y esta cesión de calor a su vez, produce el enfriamiento de la maceta.

Es muy importante destacar que para que este proceso funcione eficazmente, es necesaria una alta porosidad del sustrato a emplear (como Cannalita), y que su emplazamiento sea en un ambiente seco.

Para poder comprobar este efecto con la Cannalita, hemos procedido a realizar una prueba con tres termómetros, dos de ellos analógicos (galio), y un tercero digital.

El momento del test se sitúa sobre las 11 de la mañana de un día soleado del mes de Julio. Enterrando 5 centímetros a uno de los termómetros analógicos, podremos obtener la temperatura del interior de la maceta.

Mientras, con los otros dos termómetros, procederemos a medir de forma contrastada, la temperatura a la que se encuentra sometida la maceta en su capa externa o superficial.

Las siguientes fotografías muestran la disposición de cada uno de los elementos involucrados en este experimento térmico, una vez se han atemperado los mismos.

Podemos observar que el sustrato se encuentra soportando una temperatura de 35 ºC en la capa externa, como podemos comprobar con el termómetro analógico (línea azul) y digital.

Mientras, y a unos 5 cm de profundidad, podemos ver que el sustrato permanece a una temperatura mucho menos estresante, que ronda los 23ºC.

¡¡ Estamos hablando de 12 grados de diferencia!!

 Gracias a este fenómeno, conseguimos disminuir la frecuencia de riego de nuestras niñas, aparte de otros muchos efectos beneficiosos para sus raíces.